“The fabulous Beasts” by Joyce Carol Oates

fabulousEn mi afán imposible de tener todo el material publicado por la escritora norteamericana Joyce Carol Oates ( afán irrealizable, por ser tal la cantidad de libros publicados que, varios de ellos están incluso descatalogados); hoy me he acercado a una vertiente suya que desconocía: la poética.

“The Fabulous Beasts” es un libro de poemas escrito en 1975 que goza de las detallistas Ilustraciones de A.G. Smith Jr. ; se estructura en cuatro partes bien diferenciadas, que suponen elnexo de unión de los poemas.

La primera parte, “Broken Connections”, nos habla de la dificultad para comunicarse en un mundo cada vez más fragmentado. Dentro del poema homónimo hallamos la manida metáfora del teléfono para reflejar esta falta de comunicación:

“[…]He is saying, Can you hear –

As the telephone line crackles, like laughter,

then goes dead.

It is dead.

 

Nothing to do but replace the receiver,

like this.

If the line is dead it is totally dead.

There is no deadness like it […]”

Aun así, el tema es muy actual, en un mundo social en apariencia por la posibilidad de poder compartir mediante redes sociales y con todos los medios que nos sirven para comunicarnos, es paradójica la falta de relación con los demás; esta separación de lo individual con respecto al conjunto total de la sociedad es expresada desde lo pequeño. La consecuencia de lo pequeño lleva igualmente a lo grande.

Los testimonios prohibidos de la segunda parte, “Forbidden Testimonies”; ahondan en lo que está oculto en lo individual, lo que no se refleja habitualmente, llegando a ser prohibido por el resto de miembros de la sociedad o, simplemente, por la vergüenza de expresarlos. Es el caso del poema “But I love…” donde asistimos a la ansiedad ante el amor no correspondido, la amargura de la incompletitud y la frustración ante ella:

“[…] Useless, the labor on unloving

you beg him to begin

Useless, your explanations.

He does not listen.

Yes, he listens, but smiles patiently .

Because he pursues you he is defined to himself

as one who pursues you

as one in constant bitter pursuit

as one who does not listen or who listens

but smiles patiently. […]”

La tercera parte, “The Child-Martyr”, nos hace contemplar el jugueteo con la prosa de la escritora para hablar de una vidriera, aquella que contiene el niño mártir. La prosa es igualmente muy poética, más cerca del poema que de los párrafos prosaicos. Esta tercera parte es la expresión de nuestros anhelos, con poemas que reflejan nuestra separación con respecto al orden existente; gran ejemplo de esta situación es el que J.C. Oates dedica a Sylvia Plath, epítome de esta desesperación latente en nuestras vidas (“Mourning and melancholia: In Memory of Sylvia Plath”)

“[…]

Ceaseless the noise, the strangers –

Readying for enormities, we are anchored hard

We persist in our Being.

We are never known.”

 

“Persistimos en nuestra forma de ser y nunca se nos conoce”.

La cuarta parte, definitiva, “The fabulous beasts”, lleva el nombre de la antología, esas “bestias fabulosas” que representan la conjunción de espacio-tiempo; nosotros, indefensos ante el devenir de los tiempos nos refugiamos en la espera (“Waiting”), poema que cierra la antología y que supone nuestra única respuesta:

“Too many gulls to be counted.

Unrhythmic waves -inmense, shallow-

                the sucking noises never predictable.

He waits on the beach, his arms tight around his knees.

He is not a child, he sits too heavily.

 

A Canada goose flies in, the wings ungainly, noisy.

Seven mallards ride the waves

and there are innumerable sailboats, all silent.

Is this perfection?

He waits for the next wave to change everything.”

Lo arquetípico temporal, cada instante que esperamos, lo puede cambiar todo.