“Joyland” de Stephen King

JoylandHCParques de atracciones, vicioso asesino en serie, género policial, relato de formación, emoción.

Una novela que tiene estos cinco elementos no podía fallar. Y no lo hizo.

Por si alguien no lo tiene claro se trata de la última novela de Stephen King publicada en España y su nombre es “Joyland”. Esta novela la publicó directament en el sello “Hard Case Crime” , diferente al suyo habitual y que sigue la siguiente filosofía: “Hard Case Crime brings you the best in hardboiled crime fiction, ranging from lost noir masterpieces to new novels by today’s most powerful writers, featuring stunning original cover art in the grand pulp style.” Uno de sus sellos son las portadas, solo tenéis que ver a continuación la del título en EE. UU. de esta novela reproduciendo esas maravillosas portadas pulp.

La novela reproduce uno de los temas que ya ha abordado habitualmente King en otras novelas, y es el del relato de formación (“coming of age”), ese paso de la adolescencia a la madurez que tienen que afrontar sus personajes y que suele servirse de hilo conductor; aderezado en este caso con algunos elementos sobrenaturales y la presencia de un asesino en serie como amenaza.

Talento es el que tiene siempre para presentar la época en la que se encuentra el protagonista, el siguiente párrafo lo atestigua, en un par de plumazos una época se dibuja con la suficiente exactitud para que nos introduzcamos en el momento:

“A la ida o la vuelta, siempre los saludaba, y el chico me devolvía el saludo. Ella no, al principio. 1973 fue el año del embargo petrolero de la OPEP, el año en que Richard Nixon anunció que él no era un maleante, el año en que Edward G. Robinson y Noel Coward murieron. Fue el año perdido de Devin Jones. Yo era un chico de veintiún años, virgen y con aspiraciones literarias. Tenía tres pares de pantalones vaqueros, cuatro pares de calzoncillos Jockey, un Ford que era una chatarra (pero con muy buena radio), ocasionales pensamientos suicidas y un corazón roto.

Dulce, ¿eh?”

Para evidenciar que estamos ante un relato de formación, qué mejor que poner la narración en la primera persona del protagonista: Devin Jones; consigue ponerse perfectamente en la mentalidad de un chico de veintiún años y de esta manera gana la involucración emocional del lector, tanto del adolescente como el más adulto que conoce las implicaciones de este tipo de historia: 

“Con veintiún años, la vida es una mapa de carreteras. Es solo cuando cumples los veinticinco o así que empiezas a sospechar que has estado mirando el mapa al revés, y no es hasta que alcanzas los cuarenta que estás completamente seguro de haberlo hecho. Para cuando tienes sesenta, fíate de mí, uno está más perdido que la hostia.”

A través de un “feriante de feriantes” conocemos cómo es la vida en un parque de atracciones y le añadimos un poco de sabiduría popular:

“La historia es la mierda colectiva y ancestral de la raza humana, un enorme montón de porquería que no para de crecer. Ahora mismo nosotros estamos en la cima, pero muy pronto quedaremos enterrados bajo la caca de las generaciones venideras. Por eso las ropas de vuestros viejos parecen tan graciosas en las fotografías viejas, por citar un ejemplo”.

joyland-9788415725084De fondo se aprecia la amenaza, ese posible asesino en serie que ya actuó en el pasado. En la sombra podemos discernir elementos sobrenaturales pero se racionan con sabiduría, no hay que saturar al lector. La maduración del protagonista va acometiéndose, el final del primer amor parece una buena forma de avanzar en este tortuoso camino que es la vida.

“El final de mi primer amor no puede compararse ni de lejos con la muerte de un viejo amigo ni con el duelo de otro, pero siguió el mismo patrón. Exactamente el mismo. Y si me pareció el fin del mundo –primero por provocar ideas suicidas (por muy tontas y poco entusiastas que pudieran ser) y segundo un movimiento sísmico, en el previamente incuestionable curso de mi vida-, hay que comprender que no disponía de ninguna escala con la que juzgarlo. A eso se le llama ser joven.”

Sin descuidar los pequeños detalles, un fantasma, un augurio, alguna pista más para poder resolver el misterio, una cita en el sitio adecuado: la trama queda planificada como un reloj. Una de las características de King en este tipo de libros es que suele utilizar lo sobrenatural para resolver la trama, por ser esperable no deja de estar bien resuelto; en esta ocasión, en un giro final que deja sin aliento, en una escena cargada de tensión.

La coctelera con todos estos ingredientes saca una mezcla brutal con un thriller pleno de intensidad y que no decepcionará a la mayoría de lectores. El Sr King sigue ofreciendo buenas historias y nos llama la atención:

“-Algunas personas ocultan sus verdaderas caras, cariño. A veces se distinguen sus máscaras, pero no siempre. Hasta la gente con gran intuición puede ser engañada.”

El avance hacia la madurez está plagado de obstáculos, no siempre podemos preverlos pero debemos tener la capacidad de superarlos.

Textos de la traducción del inglés de José Óscar Hernández Sendín para esta edición de “Joyland”