Las malas noticias literarias del 2012

Antes de publicar el próximo día 1 de enero los libros que más me han gustado del 2012, me gustaría reflexionar sobre lo menos bueno del año, ya que suele ayudar a poner en perspectiva, que suele perderse con tantas listas de los mejores del año que proliferan como los mosquitos en el verano.

He meditado mucho sobre si llamar a este artículo decepciones o malas noticias, lo dejo mejor en el segundo término ya que intentaré a bote pronto acordarme de aquellos hechos relacionados con la literatura y que han sido, o malas noticias, o decepciones o, simplemente no han sido lo que se podía esperar.

poemasRich-Las peores noticias desde luego han sido las de los fallecimientos de escritores; ya que, inevitablemente se nos ha privado definitivamente de su talento creativo; de entre todos ellos, quería destacar a Adrienne Rich, olvidada en casi todas las listas, pilar de subversión, buscadora de nuevas formas narrativas y que, aún no estando de acuerdo con sus ideas, siempre reconoceré su capacidad innovadora. Naturalmente no puedo olvidar en este pequeño homenaje a uno de los padres de la ciencia ficción, al simpar Ray Bradbury; ni a la poetisa polaca ganadora del Nobel Wislawa Szymborska, no demasiado conocida por estos lares, pero que es más que recomendable.

-Por otro lado, me gustaría destacar, las decisiones, respetables y razonables por la forma en que se han realizado, pero que no dejan de ser malas noticias ya que perdemos las plumas de Imre Kertész y Philip Roth, que han decidido “secar su tinta” para ya no sacar más libros; el legado que dejan es, sencillamente, excepcional; la suerte que tengo es que aún no me he leído todos sus libros y me quedan horas de diversión por delante.

-En cuanto al resto del año una de las grandes decepciones literarias y de la que hablé en profundidad en este blog en este artículo fue la “esperada” publicación del quinto tomo de “Canción de hielo y fuego” de George R.R. Martin, “Danza de dragones”, un libro, que no lo puedo llamar ya de transición, sino de caída total en el abismo de la mediocridad y el cliché.

-Resultó poco agradable constatar la baja forma de Daniel Pennac en “Diario de un cuerpo”, parece mentira que este mismo escritor hiciera las apasionantes aventuras de la “tribu de Malaussène”, verdadero paradigma de buena literatura y que, al paso que va, está entrando en una involución creativa bastante preocupante; desgraciadamente esto está ocurriendo en otros autores que han gozado de un cierto estatus y que, no sé si se han relajado o escriben simplemente por sacar dinero, pero no son lo que eran: Palahniuk, Cormac McCarthy, Javier Calvo

pennacdiario-Patético el compadreo que se está dando a nivel de redes sociales y otros medios entre ciertos escritores y editoriales que se enlazan unos a otros para darse bombo y platillo con el único criterio de su amiguismo, olvidándose aún más de los lectores y de la calidad de las obras.

-Deleznable la política editorial en la que se han enrocado las grandes editoriales tanto en la elección de escritores (hoy en día cualquier famosillo puede sacar un libro) como en la falta de criterio en la publicación de e-books, con precios abusivos y no acordes con la realidad imperante y que está haciéndoles disminuir el negocio; poca innovación y actitudes anacrónicas.

-Y cómo no, acabar con la tristeza que da ver cómo se reparten premios de una manera igualmente partidista y buscando únicamente la promoción de los libros que interesan a ciertas editoriales. El caso reciente de “Bahbelia” ha sido simplemente flagrante, cambiando reglas el medio de una votación para conseguir lo que buscaban; lástima la previsibilidad de ciertos premios como el Nobel, donde ha tocado asiático, y que el año que viene puede estar previsto una mujer porque hay que equilibrar, no debería ser este el criterio. Una puntita extra de amargura por la no presencia de Roth para recibir el Príncipe de Asturias y que sirvió como prolegómeno a su retirada literaria.

Y eso es todo, no ha sido tanto, han sido mucho más las alegrías y en el próximo post que ponga en el blog las veréis: los libros que más he disfrutado del 2012.

“Danza de Dragones” de George R.R. Martin

Está claro que uno de los acontecimientos literarios del año en España ha sido la publicación del quinto libro de la saga “Canción de Hielo y Fuego”: “Danza de Dragones” del norteamericano George R. R. Martin. Por si queda algún despistado, esta saga se supone que va a estar formada por siete libros, y hacía ya unos añitos desde que el orondo escritor publicó el anterior, “Festín de Cuervos”. Muchos de los que los leemos todavía dudamos de que consiga acabarlo pero bueno, mientras hay vida, hay esperanza.

Además, coincidiendo con el éxito de la saga, se le ha sumado la realización de una serie televisiva que, sin ser una maravilla, refleja más o menos fidedignamente lo que aparece en los libros; esto ha realimentado la lectura y cada vez son más los seguidores de la serie.

Esta reseña no va a ser popular, me temo, ya que no lo voy a poner bien; y sé de buena tinta que hay mucha gente que los está disfrutando enormemente, pero también me veo en la obligación de reflejar las bases en las que se sostiene mi opinión.

En primer lugar, hace casi ocho años que me leí los tres primeros libros y casi seis años del cuarto, es evidente que no tengo todo tan fresco y mi percepción de los libros en aquel momento era muy diferente a la actual.

En segundo lugar, la persona que soy ahora a nivel literario es muy distinta  a la que fui en esa época; leer muchos libros y estudiar literatura en filología hacen que pueda comparar de una manera diferente, con otros criterios.

Por estas dos razones, creo que mis impresiones pueden ser, desde luego, muy dispares a las del resto y, por lo tanto, no ser todo lo objetivas que me gustarían.

Teniendo en cuenta estos dos puntos voy a intentar reflejar los motivos por los que creo que este libro es el peor de la saga hasta ahora; no hablaré de tramas que puedan desvelar el contenido del libro (¡Spoilers-free!), tampoco voy a valorar su estilo, ya que Martin es lo que es, no pretende ser Dickens (no podría serlo), ni le hace falta.

-Uno de los motivos para venderla desde su comienzo ha sido la (aparente) complejidad de la trama, de hecho se pone en las solapas de este último libro por parte de la editorial. Yo he puesto el aparente entre paréntesis porque este último se puede resumir en tres tramas principales, muy sencillas de seguir, de hecho extremadamente simples, la mayor complejidad es el aumento ingente de personajes en cada libro; personajes que, por otra parte, no añaden nada a la trama pero engordan los innumerables apéndices de casas y habitantes al final del libro.

-Otro de los mayores atractivos de la saga han sido los personajes, de hecho se le llamó renovador por su alejamiento de maniqueísmos; además la estructura diferenciada por momentos narrativos según cada personaje debería facilitar esta caracterización. Desgraciadamente todo se ha vuelto del revés, muchos de los personajes se han convertido en clichés andantes, los posibles matices que pudieran tener han desaparecido, no tienen voz propia, todos son igual de planos. Especialmente sangrante es el reduccionismo aplicado a algunos como Daenerys o Tyrion…

-Otra de las virtudes de las que hace uso Martin y que se está volviendo en su contra es el uso de “cliffhangers” (continuará), todos recordamos el finalazo que se marcó el “Tomenta de Espadas”.  El problema es que si abusas de este recurso y no lo finalizas con su correspondiente continuación, pierde su efectividad. Precisamente el final de ese libro y sus consecuencias, dos libros después, sigue sin ser explicado por el autor. Esto, incluso en muchos fans irredentos, puede hacer que se vuelvan en contra de él. Sobre todo por el olvido intencionado de tantos personajes que, al pasar tanto tiempo entre un libro y otro, quedan aún más desdibujados si cabe.

-Ya lo he citado antes, pero la estructura de capítulos narrado por cada personaje que hacía que fueran variados se puede volver también en contra;  entre otras cosas, porque más de uno se salta algunos capítulos sabiendo el personaje que toca… de hecho viendo el final del episodio ya se puede pasar enteramente de él.

-Otra de las “virtudes” que hicieron que gustara mucho fue el saber que ningún personaje estaba seguro, que diera miedo encariñarse de algunos porque en cualquier momento podrían morir. Esto funciona hasta cierto punto, el problema surge cuando la muerte ya no es un final, ya que nos está demostrando que los personajes pueden volver de ella, entonces, matar a ciertos personajes se convierte en algo gratuito y, desde luego, sin el efecto dramático previsto que tuvo en los primeros libros.

Por lo demás, al libro, como a la serie, no le falta sexo y sangre a raudales, a veces gratuitos pero desde luego efectivos y, ¡cómo no! el libro se lee, a pesar de su extensión, con facilidad, sin apenas esfuerzo. Ya sabemos que esto, en sí, es la virtud más valorada por la mayoría de los lectores, para mí, no es suficiente y por eso os he dejado con las impresiones arriba mencionadas.

“Winter’s coming”, esperemos a “Vientos de Invierno” para ver lo que tiene pensado Martin.

Valoración del libro:

Contraluz y el otoño

Cada cierto tiempo, me gustaría ir comentando un breve balance de las lecturas del último mes así como un avance las próximas, también futuras compras y lanzamientos; sirve para hacerse un estado de situación literaria.

Por la portada está claro qué libro y autor va a ser el protagonista del mes, podemos llamarlo “lectura-tochal”. Hablaré un poquito más adelante de él.

Pero primero, hagamos un resumen de lo que me ha deparado agosto a nivel lector. Es importante tener en cuenta que, después de un julio exuberante, agosto languidece en comparación; principalmente porque, claro, los exámenes no se preparan solos.

La primera lectura (y más voluminosa) del mes correspondió a uno de los fenómenos literarios del año en España: el quinto tomo de la serie de “Canción de Hielo y Fuego”, “Danza de Dragones” de George R.R. Martin, después de unos cuantos años desde el último volumen había muchas ganas por conocer cómo seguía la historia, me ha despertado muchos sentimientos encontrados que al final han desembocado en decepción, me extenderé en intentar explicar esto en una próxima reseña-crítica-ensayo. ¡¡¡Permanezcan atentos a sus monitores!!!

La siguiente lectura, sin embargo, “El leopardo de medianoche”, supuso mi introducción inmejorable a las aventuras detectivescas en clima de apartheid sudafricano de los detectives Kramer y Zondi del escritor James McClure; novela muy sólida y con una trama fabulosa que ha originado que me esté leyendo sus últimas novelas justo en este momento. “Habemus” clasicazo de novela policíaca con la novelita de John Franklin Bardin “El percherón mortal”, una de esas novelas que asentaron y dignificaron el género. Del “Headhunters” de Jo Nesbo hablé ya largo y tendido por aquí. El último de Daniel Pennac, “Diario de un cuerpo”, hace que tome la decisión de no comprar ya el siguiente en tapa dura, el bajón en cuanto a creación de historias es manifiesto, y el creador de la familia Malaussène no levanta cabeza desgraciadamente. Por fortuna, después de una mala, suele venir lo bueno, y en este caso lo mejor del mes, el “Rehenes” del alemán Stefan Heym, con el que espero extenderme en una próxima crítica, uno de los libros del año sin dudarlo. La reedición de “El coleccionista” de John Fowles en una exquisita edición de Sexto Piso fue otra gran noticia, otra oportunidad de conocer esta perturbadora y claustrofóbica novela. Tampoco fueron malas lecturas el último que nos trajo Impedimenta de Muriel Spark, “Los solteros”, y el libro de viajes por Italia de un Dickens en “tercera marcha literaria” en Nórdica. Tampoco puedo olvidar el fantástico “Mis memorias” de Vidocq, la historia del protodetective por antonomasia narrada por él mismo.

Y, ¿qué es lo que nos puede deparar este mes? En primer lugar la lectura de “Contraluz”, verdadero e inigualable protagonista literario, gracias al incomparable Thomas Pynchon. Una lectura que, seguramente, no será la última, pedirá relectura futura; ya lo he empezado y es, como de costumbre, una viaje que puede deparar todo y nada a la vez, avanzar por los vericuetos de una prosa tecnológica-literaria-cripto-histórica. También toca este mes ponerse al día, más tras su premio Príncipe de Asturias, del también norteamericano Philip Roth; una de mis lagunas eran sus historias de su alter ego Nathan Zuckerman, así que ya empiezo con la lectura cronológica de “Zuckerman encadenado”, al que seguirán “La contravida” y, si da tiempo, “Pastoral Americana”, su archiconocida obra. También estoy seguro que, en novela negra o policíaca seguiré con McClure, ahí están esperando “El huevo ingenioso” y “La canción del perro”, y es muy posible que caigan un par de Thompsons que tengo por ahí, y, luego ya veremos qué viene…

En cuanto a próximas novedades que se van a publicar, nos esperan bastantes cosas en esta recta final del año, y algunas muy buenas, especialmente destacables son: la nueva novela de George V. Higgins, “Mátalos suavemente”, coincidiendo con el estreno de la película homónima con Brad Pitt, una joya indiscutible del género; “La caída y auge de Reginald Perrin”, de David Nobbs , una de esas comedias británicas deliciosas que particularmente me apasionan. Ya en un segundo plano y más adelante tenemos nuevas novelas de Edmund Crispin; del gallego más negro Domingo Villar (“Cruces de piedra”), que como sea la mitad de buena que las anteriores será más que suficiente; también viene una nueva Oates, uno de cartas de Auster y Coetzee,  hasta el último Delillo. Además un Manchette, que parecía que RBA lo había olvidado vilmente. En fin, una buena remesa que augura buenas y variadas lecturas, ya veremos si satisfactorias.

No quería marcharme de este post tan abigarrado en nombres sin una última foto que servirá de colofón. Ahí podéis ver las que van a ser las lecturas de este año en su lengua original (para acabar, si todo va bien, Filología inglesa); ah… falta el “Posesión” de A.S. Byatt, pero bueno… están casi todos: Coetzee, Amis, Ian McEwan, Zadie Smith, Julian Barnes…, qué verdadero placer va a ser.